martes, 7 de abril de 2009

¿Comprar o alquilar?


¿Es mejor comprar una casa o vivir de alquiler? La respuesta depende de varios factores, pero la cuestión se complica cuando la decisión ha de tomarse en medio de una crisis económica sin precedentes y de dimensiones globales. Veámos varios aspectos a tener en cuenta:

Descenso de precios: El descenso de los precios de la vivienda en 2008 tras varios años de subidas prohibitivas supone una gran oportunidad de compra. La estadística del INE revela que la vivienda libre se abarató un 5,4% en 2008, mientras que el Ministerio reduce este porcentaje al 2,8%. No obstante, algunas tasadoras como Tinsa sitúan la caída de precios por encima del 10% el año pasado, y además prevén bajadas del 20% para 2009. Precisamente, la expectativa de que los precios no han tocado suelo tienta a los potenciales compradores a esperar, lo que ha propiciado un 'stock' de más de un millón de pisos sin vender. Algunos expertos inmobiliarios creen que para dar salida a los pisos, los propietarios tienen que rebajar el precio hasta un 30%.
De este modo, el desplome de las compraventas ha tenido un efecto subida en los alquileres, que se revalorizaron un 4,4% en 2008.

Costes y financiación: Comprar una vivienda requiere un importante esfuerzo económico inicial. Los costes de notaría, tasación, registro, son mucho más elevados que los gastos de la fianza o algún posible seguro de responsabilidad a la hora de alquilar. Además, las entidades financieras han endurecido las condiciones de concesión de créditos hipotecarios para evitar la morosidad.

Inversión: Históricamente en España adquirir un inmueble se ha considerado la mejor inversión y la más rentable teniendo en cuenta que en la época del 'boom' el 'ladrillo' se revalorizaba año tras año a una velocidad de vértigo. Ahora que los precios de la vivienda están cayendo asoman las dudas.

Alquiler con opción a compra: Para los que consideren que los pagos de las rentas son a fondo perdido existe el alquiler con opción a compra, una fórmula a caballo entre la compra y el alquiler que consiste en descontar las cuotas mensuales del periodo de alquiler acortado del precio final de compra de la casa.

Ahorro fiscal y subvenciones: Las personas que adquieren una vivienda pueden deducirse cada año una determinada cantidad, con un límite máximo de 9.015 euros. Si se está pensando en ahorrar para comprar, las cuentas-viviendas permiten desgravarse de la cuota del IRPF las cantidades depositadas anualmente con el mismo límite anteriormente citado. Para el alquiler, el Gobierno concede una ayuda de 210 euros mensuales, más fianza y aval, durante cuatro años para los trabajadores de entre 22 y 30 años con ingresos que no superen los 22.000 euros brutos anuales. Además, ya es posible desgravar por arrendamiento a nivel estatal. Los alquilados que ganen hasta 24.020 euros al año pueden llegar a deducirse el 10,05% sobre el máximo de 9.015 euros.

Incertidumbre económica: El panorama económico es poco halagüeño. La crisis ha disparado el desempleo y las perspectivas macroeconómicas no invitan al optimismo. Cada persona debe valorar las posibilidades de continuidad en su trabajo y adaptarse a lo que le conviene más a nivel económico.

Endeudamiento: Mientras que adquirir un inmueble supone hipotecarse prácticamente 'de por vida' y concentrar alrededor del 80% de la riqueza de las familias en su patrimonio inmobiliario, el alquiler permite un mayor margen de maniobra ante la variación de los ingresos en la unidad familiar, ya que el coste de cambiar de vivienda es mucho menor. Además, una posible subida de los tipos de interés puede terminar ahogando económicamente al comprador y ocasionarle serios problemas para llegar a fin de mes. Por su parte, el alquiler posibilita diversificar los riesgos financieros y aprovechar otras oportunidades de inversión.

Fuente: cincodías

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